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Cómo leer un informe de análisis de suelo: guía línea por línea

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Cómo leer un informe de análisis de suelo: guía línea por línea

Cómo leer un informe de análisis de suelo: guía línea por línea

Tiene delante una hoja llegada del laboratorio. pH 7,9. Caliza 18 %. Materia orgánica 1,2 %. CE 1,4 dS/m. Debajo, una lista de elementos con casillas marcadas como «bajo», «suficiente» o «alto». Pagó por este informe y dedicó media jornada a tomar la muestra en el campo. Sin embargo, de la hoja no surge ninguna respuesta clara sobre qué fertilizante comprar.

El problema no es suyo. Un informe de análisis de suelo no es una receta, es una radiografía. Bien leído, aporta la información para planificar toda una campaña. Sin leer, queda en una carpeta mientras la decisión de fertilización se vuelve a tomar por estimación, o mirando lo que aplicó el vecino.

Esta guía recorre el informe línea por línea. En cada apartado respondemos a tres preguntas: qué mide este valor, qué significa cada rango y qué decisión cambia esta línea.

Antes de los números: ¿se tomó bien la muestra?

Un análisis vale lo que vale la muestra que recibió. Cada cifra descansa sobre el supuesto de que ese puñado de tierra representa su parcela, y ese supuesto falla con frecuencia.

  • Nunca desde un solo punto. Recorra la parcela en zigzag, tome tierra en 10 a 15 puntos distintos, mézclela en un cubo y extraiga de esa mezcla una única muestra de aproximadamente 1 kg.
  • La profundidad depende del cultivo. En cultivos anuales, 0 a 30 cm es la profundidad habitual. En frutales, dos profundidades, 0 a 30 cm y 30 a 60 cm, ofrecen información mucho más útil porque las raíces bajan.
  • Deje fuera los puntos atípicos. El lugar donde estuvo el montón de estiércol, las hondonadas encharcadas, la entrada de la parcela y los bordes no deben entrar en la muestra.
  • Una zona visiblemente distinta es una muestra aparte. Si una zona rinde peor de forma persistente, debe enviarse por separado. Mezclada, el problema desaparece en la media.
  • Mantenga la misma época. Tras la cosecha y antes de la fertilización es una práctica común. Lo esencial es muestrear siempre en el mismo momento para poder comparar entre campañas.

El pH: la llave maestra de todo el informe

El pH es el grado de acidez o alcalinidad de la solución del suelo. Es la línea más importante del informe: el pH no es un nutriente, pero gobierna la disponibilidad de todos los demás.

Rango de pHDescripciónSignificado práctico
Menos de 5,5Fuertemente ácidoAumenta la solubilidad de aluminio y manganeso, se frena la raíz, se lavan calcio y magnesio
5,5 - 6,5Ligeramente ácidoRango de mayor disponibilidad para la mayoría de cultivos
6,5 - 7,5NeutroGeneralmente sin problemas, los micronutrientes se acercan a su límite
7,5 - 8,5AlcalinoLa disponibilidad de hierro, zinc, manganeso y fósforo cae de forma marcada
Más de 8,5Fuertemente alcalinoSe sospecha sodicidad, se esperan problemas de estructura y permeabilidad

Una parte importante de los suelos de Türkiye, sobre todo en el Mediterráneo y Anatolia Central, se sitúa por encima del neutro y es calcárea. La consecuencia más habitual es sencilla: el hierro está en el suelo, pero la planta no puede tomarlo.

Al leer la línea del pH, pregúntese por tanto qué elementos quedan bloqueados a ese pH. Por encima de pH 7,5, aportar hierro en forma de sulfato u óxido suele quedar sin efecto; entran en juego las formas queladas, en particular la forma EDDHA que mantiene su estabilidad a pH alto.

La caliza (CaCO₃): el determinante silencioso de los suelos mediterráneos

El informe distingue «caliza total» y a veces «caliza activa». Son dos cosas diferentes.

La caliza total es todo el carbonato cálcico del suelo. La caliza activa es su fracción fina y químicamente reactiva. Lo que realmente afecta a la planta es la caliza activa.

Consecuencias prácticas de una caliza alta:

  • El pH queda tamponado y se mantiene alto. Bajarlo de forma duradera con azufre o acidificación resulta económicamente difícil en suelos muy calcáreos.
  • El fósforo se combina con el calcio y pasa a compuestos inaccesibles. Es la fijación del fósforo.
  • Cae la disponibilidad de hierro y zinc. El amarilleo internervial en hojas jóvenes es el indicador más típico.

La estrategia no es «cambiar el suelo» sino «gestionar la zona radicular»: aportar el fósforo por goteo en lugar de a voleo, usar hierro quelado y construir capacidad tampón con materia orgánica.

La CE: la capacidad de la raíz para beber

La CE es la conductividad eléctrica e indica la cantidad total de sales disueltas en la solución del suelo, normalmente en dS/m.

Al subir la CE aumenta la presión osmótica. La raíz debe gastar más energía para extraer agua. Superado cierto umbral, la planta no puede tomar el agua aunque esté presente. En campo este cuadro se confunde a menudo con sequía y se riega más, lo que puede concentrar aún más la sal en la zona radicular.

Tres puntos importan:

  1. ¿Consta el método de medición? Extracto de saturación y diluciones 1:2,5 o 1:5 tienen umbrales distintos.
  2. ¿Cuál es la tolerancia del cultivo? Cebada y algodón son relativamente tolerantes; fresa, judía y cítricos son sensibles.
  3. ¿Se ha medido la CE del agua de riego? El origen de la salinidad suele ser el agua más que el suelo.

Nuestro contenido detallado sobre suelos bajo presión salina está en la guía de suelos salinos y CE alta.

La materia orgánica: la memoria del suelo

La materia orgánica suele aparecer entre el 1 % y el 4 %. En la mayoría de los suelos agrícolas de Türkiye se sitúa por debajo del 2 %.

Esta línea no informa de una cantidad de nutriente. Resume capacidades: retención de agua, capacidad de intercambio catiónico, vida microbiana, estructura y aireación.

Donde es baja, ninguna aplicación de una sola campaña elevará el valor de forma duradera. Es un trabajo de largo recorrido: estiércol, abono verde, gestión de restos y uso regular de productos a base de ácidos húmicos y fúlvicos. Los productos Doca-22, Nexxus, Humiwicks y Fulvic Powder de Markka pertenecen a esta categoría; Nexxus, por ejemplo, contiene 20 % de materia orgánica y 22 % de ácidos húmicos y fúlvicos. Tratamos su funcionamiento en un artículo dedicado.

Macronutrientes: leer las líneas N, P y K

Nitrógeno (N). Es la información más efímera de un análisis. El nitrógeno nítrico es muy móvil y puede bajar de la zona radicular tras una sola lluvia. La decisión nitrogenada descansa por tanto también en el estado del cultivo, el objetivo de producción y el contenido de materia orgánica. Comparamos el comportamiento de urea, amonio y nitrato en nuestra guía de formas de nitrógeno.

Fósforo (P). Se da como «fósforo asimilable». Interpretarlo obliga a volver al pH: con pH y caliza altos lo fija el calcio; con pH bajo, el hierro y el aluminio. El rango más favorable ronda pH 6,0 a 7,0. El fósforo se mueve despacio: se prefiere colocarlo cerca de la raíz.

Potasio (K). Se lava con rapidez en suelos arenosos; en arcillosos puede quedar fijado entre láminas y resultar menos accesible de lo que sugiere el análisis. Lea siempre esta línea junto al equilibrio catiónico.

El equilibrio catiónico: la proporción importa más que el elemento

Es el apartado más omitido y el más informativo. La capacidad de intercambio catiónico (CIC) y los porcentajes de saturación muestran la capacidad de retención del suelo y por qué elementos está ocupada.

Una CIC baja (suelos arenosos) significa un suelo que no retiene: los aportes fraccionados a lo largo de la campaña son preferibles a una dosis única alta. Una CIC alta retiene, pero a veces con demasiada fuerza.

En los porcentajes de saturación, el punto crítico es la relación entre calcio, magnesio y potasio. Estos tres cationes compiten en la superficie radicular. Cuando uno se vuelve excesivo, frena la absorción de otro: es el antagonismo.

Dos cuadros frecuentes:

  • Magnesio alto, potasio frenado. El potasio parece «suficiente» pero resulta inaccesible.
  • Potasio aportado en exceso, magnesio frenado. Aparece amarilleo internervial en hojas viejas. Lo detallamos en nuestro artículo sobre la carencia de magnesio.

Micronutrientes: cantidades pequeñas, efectos grandes

Hierro, zinc, manganeso, cobre y boro se informan en ppm. Su rasgo común: la cantidad necesaria es muy pequeña y el margen entre carencia y toxicidad es estrecho. El boro es el más sensible de todos.

Lea siempre estas líneas junto al pH. Por encima de pH 7,5 los valores pueden marcar «suficiente» mientras la planta muestra síntomas, porque el análisis mide la cantidad presente y no lo que la planta puede absorber. Ahí entra el análisis foliar.

Examinamos la clorosis férrica en suelo calcáreo y la elección del quelato en nuestra guía específica.

Convertir el informe en programa: cinco pasos

  1. Lea primero pH y caliza. Determinan cómo se interpreta todo lo demás.
  2. Mire la CE. Con presión salina se habla de agua y drenaje antes que de nutrición.
  3. Anote la materia orgánica. Si es baja, es un trabajo plurianual distinto de la decisión de campaña.
  4. Evalúe macronutrientes y equilibrio catiónico juntos. Se lee la proporción, no el elemento aislado.
  5. Filtre los micronutrientes por el pH. Aun siendo «suficiente», la disponibilidad se cuestiona.

Al terminar estos cinco pasos no tiene una lista de fertilizantes sino una lista de prioridades.

Errores frecuentes

  • Tomar el informe por una receta. El análisis es una entrada de la decisión, no la decisión.
  • Ignorar el método de medición. Los umbrales difieren entre métodos.
  • No comparar entre campañas. Un informe aislado es una foto; apilados, forman una película.
  • Saltarse el análisis del agua de riego. En salinidad y bicarbonatos, el origen real es el agua.
  • Fiarse de la cifra en micronutrientes e ignorar el síntoma. Si la planta se expresa, se pide análisis foliar.

Preguntas Frecuentes

¿Con qué frecuencia debe hacerse un análisis de suelo? La práctica habitual es anual o cada dos años en cultivos anuales, y cada dos o tres años en frutales perennes. El intervalo se acorta en una parcela problemática o al cambiar de manejo. Lo esencial es tomar siempre la muestra en la misma época y con el mismo método, única condición para comparar entre campañas.

¿Cuál debe ser el pH del suelo? Para la mayoría de cultivos, el rango de mayor disponibilidad ronda 6,0 a 7,0. El «pH ideal» varía sin embargo según la especie: las acidófilas como el arándano prefieren valores cercanos a 5,0, mientras muchos cultivos extensivos funcionan bien cerca del neutro. Evalúe el pH junto al contenido de caliza, nunca aislado.

¿Qué diferencia hay entre análisis de suelo y análisis foliar? El análisis de suelo mide la cantidad de nutrientes presentes en el suelo. El análisis foliar muestra cuánto ha podido absorber realmente la planta. Si un elemento resulta suficiente en el suelo mientras la planta muestra síntomas, solo el análisis foliar explica la diferencia. Ambos son complementarios, no competidores.

¿Qué valor de CE buscar en un informe? Dar un umbral único sería engañoso, porque la valoración depende del método de medición y de la tolerancia salina del cultivo. Compruebe si consta el método en el informe y compare el valor con el rango de tolerancia de su cultivo. Haga medir también la CE del agua de riego.

¿Por qué el equilibrio catiónico importa más que los valores individuales? Calcio, magnesio y potasio compiten entre sí en la superficie radicular. Si uno está excesivamente alto, otro puede no ser absorbido aunque esté presente en cantidad suficiente. La decisión de dosis se basa por tanto en la proporción entre elementos y no en la cifra de un elemento aislado.

Conclusión

Un informe de análisis de suelo es una carta que su parcela le envía. Lo que dice no es cuánto hay de cada elemento, sino cómo funciona su suelo. El pH y la caliza fijan el marco, la CE traza el límite, la materia orgánica describe la capacidad y el equilibrio catiónico muestra qué es realmente accesible.

Cuando domina estas líneas, la elección del fertilizante deja de ser una estimación. Usted toma la decisión; nosotros estamos para señalar qué formulación le corresponde.

Para revisar juntos su informe, contáctenos a través de nuestra página de contacto o consulte nuestro catálogo de productos.